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Las fotos me las toma el  papá de mi hijo, Juan, quien se empeñó en registrar amorosamente, mes a mes, mis cambios corporales.


Cool Mama: Mónica Diago, mamá primeriza e ignorante, a la orden

Nunca me había sentido tan ignorante en la vida como cuando descubrí que tenía cinco semanas de embarazo. ¿Puedo sentarme en el piso frío o se le pasa el frío al bebé? ¿hay café para embarazadas? ¿ese movimiento pélvico que hice el otro día imitando a Shakira habrá desajustado al bebé? ¿puedo seguir usando mis jeans rotos? ¿cuándo le cuento a mi jefe? ¿nunca más voy a viajar con mis amigas? ¿puedo hacerme encima cuando estemos teniendo sexo? Básicamente una pregunta por segundo. Mientras las iba respondiendo, en compañía de embarazadas de vieja data, mi mamá, mi hermano, los médicos y mi novio, también ignorante, empecé a reflexionar como nunca antes lo había hecho.



La maternidad me ha dado una sensibilidad distinta, todos los días tengo un nuevo pensamiento, un miedo más aterrador que el otro, un anhelo distinto al de ayer, una nostalgia que pensé que ya había borrado de mi cabeza, unas ganas muy poderosas de compartir mis inquietudes con más mujeres, mujeres en general, no mujeres embarazadas. Y eso es lo que quiero escribir en este espacio, dulcemente diseñado por una mujer talentosa y valiosa que le puso color a este blog: Giss.

Espero que mis preguntas puedan llevar a respuestas que sirvan a otras mujeres y podamos disfrutar este proceso. Sentir otra vida al interior de tu cuerpo es un regalo transformador que nos hace la naturaleza solo a las mujeres. Gracias por eso.