Maternidad

Así era embarazarse sin estar casada en los 60


Esta historia se llama: El tuti fruti (o salpicón)

Mi papá es nariñense. Con todo lo hermoso que eso significa. Es un hombre profundamente apegado a sus costumbres, a las que adquirió hasta su adolescencia. Es un hombre con un gran  sentido del humor y ya solo por eso lo amo, aunque en mi adolescencia haya odiado cada vez que me recogió a las 12 de la noche en las fiestas, como la Cenicienta. Es chapadito a la antigua, le teme a la novedad y a los aviones. Colecciona artículos viejos, dentro de lo que se cuentan algunas reliquias valiosas. Le gusta la comida muy criolla, bueno, en general le gusta comer. Es gordo y yo le digo gorda linda. El día que llegué a visitarlo por primera vez embarazada le pregunté por qué no había llorado cuando le di la noticia. Me dijo que tenía una pequeña traba con las lágrimas:

“Yo era muy pequeño cuando vi a toda mi familia llorar por primera vez. Lloraba mi bisabuela, mi abuela, mi papá mis tíos, los únicos que no llorábamos éramos los niños porque no entendíamos nada-

-Qué papá ¿un funeral?-

-No, el día que mi tía Blanca llegó a la casa de mi abuela Rosario cogida de gancho de un señor bajito que sostenía una gabardina café en el otro brazo, con cara de acontecimiento, ruborizada a más no poder-

La tía era telegrafista en La Cruz , Nariño. Mi abuelo Salomón le había enseñado este oficio. Ella era quien recibía los telegramas que llegaban al pueblo; bueno, recibía los mensajes en código Morse y los pasaba a la máquina de escribir para que después el cartero los llevara a su destino. Eran tiempos difíciles. Los trabajos los adjudicaban según la filiación política que tenías. Como mi familia era conservadora y en el momento regían políticas liberales entonces te mandaban a los lugares más alejados y de difícil acceso. Hubo un tiempo, por ejemplo, en que a mi mamá, que era maestra, la mandaron a una escuelita en lo más alto de una montaña. Teníamos que caminar hasta tres horas para llegar allá con el mercado en el hombro. Yo era muy pequeño pero mi mamá me ponía a cargar bulticos de papa porque ella llevaba otro bulto más grande y a mi hermano Adolfo en los brazos. Cuando llovía me resbalaba y el bulto se caía. Las papas rodaban por el precipicio y yo tenía que recogerlas porque no podíamos quedarnos sin ellas. Debían durarnos toda la semana.

Eran tiempos difíciles. Los trabajos los adjudicaban según la filiación política que tenías. Como mi familia era conservadora y en el momento regían políticas liberales entonces te mandaban a los lugares más alejados y de difícil acceso.

 Mi tía tenía 20 años cuando dejó su casa en San Pablo y se fue para La Cruz. Ese día que volvió, en el que todos lloraban, era un día especial. Lo anunciaba el tuti frutty (salpicón de frutas) que había preparado mi abuela y que adornaba el centro de la mesa que habían vestido con el mantel blanco de las fiestas, el fino. Yo lo vi desde que me desperté y no podía quitarle los ojos de encima porque nunca había visto un tuti fruti. Tenía papaya, banano, manzana y jugo de naranja. Mi tío Armando había llegado desde Pasto, todo por “el gran acontecimiento”.

Al medio día llegó mi tía Blanca con este señor que era notablemente más bajito que ella. Y apenas cruzó la puerta todos empezaron a llorar. El señor trabajaba en la caja agraria y se habían conocido en la soledad de sus oficios. “Se comió los pasteles antes de la fiesta” fue lo que le oí decir a mi tío, osea, mi tía estaba embarazada, sin estar casada y el señor de la gabardina llegó hasta ahí para “responder por sus actos”. En ese tiempo era una deshonra lo que estaba sucediendo. A mi tía Blanca la consolaban diciéndole “tranquila mija que el señor se va a casar”, pero todos seguían llorando. Tiempo después nació mi primo Fabio  y es él quien cuenta esta historia con mucha gracia.

-¿Y tú qué hacías mientras ellos lloraban papá?-

-Tomar y tomar tuti fruti- 🙂



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1 Comentario

  • Responder
    Susana Rivera
    22 octubre, 2017 at 6:26 pm

    Tenaz…los Nariñenses son arraigados por Naturaleza…pobre tia Blanca…De otro lado el tio Chepe siempre esta en mi corazon…😄 Muchas bendiciones.

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