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Maternidad

Carta a mi amiga embarazada

Casi puedo sentir tus nervios. El vacío que se siente al ver las dos rayas en la prueba de embarazo. La cantidad de preguntas que llegan con esa certeza de la maternidad. Parece como si se abriera un mundo desconocido al que no sabemos si queremos entrar o mejor dejar ahí, quieto y seguir con nuestra vida como la conocemos, que es más cómodo.

Resulta que la maternidad es más natural de lo que nos han vendido. Las mujeres estamos todas preparadas para parir, para amamantar y para cuidar a un ser que sale de nuestras entrañas. Tu ya lo estás haciendo y mira, llevas 3 semanas cuidándolo bien y ni te habías enterado. Así de natural es la maternidad.

Con la maternidad parece como si se abriera un mundo desconocido al que no sabemos si queremos entrar o mejor dejar ahí, quieto y seguir con nuestra vida como la conocemos, que es más cómodo.

Después te vas a enterar de que tu cuerpo, orgánicamente, se va transformando para poder albergar un ser completo en tu barriga. Y no duele. No molesta. Pesa, si, pero tocarte la barriga y saber que ahí adentro está tu hijo, la persona que más vas a amar en la vida y que tu lo estás llevando contigo a todo lado y que eres capaz de cuidarlo al mismo tiempo que trabajas y sigues con tu rutina te hará sentir poderosa.

Aunque muchas le tengamos pánico, como en mi caso, va a llegar el día del parto. Posiblemente vas a querer parir como la naturaleza lo indica. Y te vas a preparar para ese momento con el juicio y el orden con el  que haces todas tus tareas. Y lo vas a hacer. Con parto, con cesárea, como sea, vas a sacar con fuerza ese bebé de tus entrañas y lo vas a traer a este mundo. Y en ese momento en el que aterriza en este caos ese hijo tuyo te vas a comprometer a hacerlo feliz, y va a ser la promesa más linda que has cumplido en todos tus años de vida.

Y te va a gustar cumplir esa promesa. Vas a disfrutarlo. Te vas a enamorar, amiga, como nunca te has enamorado. Vas a querer despertarte cada mañana para vivir otro día a su lado. Para enseñarle todo lo que tu crees que es lo correcto, que será algo parecido a lo que yo he tratado de enseñarle a mi Dani porque somos mujeres de la misma especie, afortunadamente.

Vas a disfrutarlo. Te vas a enamorar, amiga, como nunca te has enamorado. Vas a querer despertarte cada mañana para vivir otro día a su lado

¿Y sabes algo muy bello? Tener un hijo te va a convertir en una mejor mujer. Me parecía un cliché cuando lo escuchaba o lo leía. Me parecía que esa frase revestía una superioridad moral con la que cargaban orgullosos los papás. Y no. No es orgullo ni ego, es verdad. Me pasó. Me está pasando. Por él, por Dani, yo quiero corregir muchos de mis errores, porque quiero que el mayor ejemplo que el reciba, que es el de sus papás, sea el más bueno.

Por Dani quiero ser más sensible, quiero ayudar más a los que lo necesitan, quiero ser menos envidiosa, quiero leer más libros, quiero hacer más ejercicio, quiero sonreír mucho más cuando saludo, quiero impactar menos la tierra, quiero ser más tolerante con su papá. Quiero que Dani me vea mejor de lo que soy porque quiero esforzarme por ser el mejor ejemplo de humano que él pueda tener.

Bueno, y también vas a sufrir. Un sufrimiento nuevo, que no habías experimentado antes, uno de mierda. Vas a empezar a sufrir incluso por cosas que no están pasando, o que no te están pasando a ti. Te va a doler mucho cualquier tragedia que le suceda a un niño desconocido, porque vas a pensar que eso también le puede pasar a tu hijo. Vas a empezar a sentir un dolor de estómago cuando ves a otra mamá sufriendo por su hijo, y vas a sufrir por el tuyo. Por cualquier nimiedad que lo acongoje, por exponerlo a algún peligro, su dolor será tu dolor, te lo tengo que advertir. Pero vas a aprender a vivir con eso y nisiquiera eso va a opacar la alegría que se siente tener un hijo a tu lado, para toda la vida.

Bueno, y también vas a sufrir. Un sufrimiento nuevo, que no habías experimentado antes, uno de mierda. Vas a empezar a sufrir incluso por cosas que no están pasando, o que no te están pasando a ti.

No te preocupes por lo que viene, por quién lo va a cuidar, quién te va a ayudar, con qué plata lo vas a alimentar, en qué mujer te vas a convertir, cómo lo va a vivir el papá. De aquí en adelante tu vida se enfrenta al mayor cambio que has tenido, el más trascendental, el que más te va a revolcar. Te prometo que vas a lograr asumirlo porque sencillamente ya lo estás haciendo y porque vas a descubrir como todos los que te rodean tejen una red de apoyo tan pero tan poderosa que alcanza para ayudarte a afrontar esa nueva vida. Vas a descubrir un mundo nuevo en el que las cosas funcionan, se te van a ir abriendo puertas, micro mundos, personas, lugares, ayudas. Vas a encarar la vida motivada por el amor más grande que has sentido y te prometo que eso te va a alcanzar para ser de ahora en adelante mamá.

 

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*Ilustración: Freepik

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