Consejos de mi mamá que en verdad me funcionaron con el bebé

Mi mamá me acompañó 40 días después del parto, la denominada dieta. Estuvo en mi casa , con mi novio y mi bebé, durmiendo en el cuarto del bebé, despertándose todos los días a hacernos el desayuno (el fin de semana nos lo llevaba a la cama) y el almuerzo. Y a explicarnos cómo podíamos enfrentar este nuevo reto de criar un niño según su experiencia.

Se fue ayer y lloré casi todo el día. Le atribuyo esta tristeza a su ausencia, claro, mi mamá es una mujer consagrada a su oficio de ser mamá, pero también al famoso puerperio (la etapa que le sigue al parto en la que la mujer se está recuperando del proceso y donde afloran todo tipo de sentimientos pues las hormonas están haciendo de las suyas).

Le atribuyo esta tristeza a su ausencia, claro, mi mamá es una mujer consagrada a su oficio de ser mamá, pero también al famoso puerperio

Desde los 21 años mi mamá empezó a ejercer su oficio. Y lo hizo con todos los atributos que puede tener una buena mamá. Siempre he sentido una gran fortuna por tenerla todavía en mi vida, porque es una señora bacana, tranquila, sencilla, amigable, tierna, y podría seguir nombrando sus cualidades, y llenaría este post, pero lo que quiero es, además de exorcizar esta nostalgia (pues escribir es una gran terapia), enumerar las valiosas enseñanzas que me dejó en estos 40 días sobre el cuidado del bebé. Todas nuestras mamás nos dan consejos. Algunos los tomamos, otros los rechazamos porque nos parecen anticuados, bobos o inútiles; bueno, de todo lo que  trató de enseñarme dejo acá lo que comprobé que funcionaba. Ojo, son consejos de una mamá, no de un médico o especialista  y así deben entenderse.

Todas nuestras mamás nos dan consejos. Algunos los tomamos, otros los rechazamos porque nos parecen anticuados, bobos o inútiles. Yo les dejo los que si me funcionaron.

A la hora del baño
  • Antes de meterlo a la tina se debe dejar desacalorar al bebé, es decir retirar su ropa paulatinamente, poco a poco, hasta dejarlo desnudo, esperar unos minutos y ahí si meterlo al agua. Esto aplica para todos los climas. Yo vivo en Bogotá (clima frío) entonces debo tener cuidado con los cambios de temperatura. No debo pasar a mi bebé de un ambiente muy frío a uno muy caliente así de zopetón.
  • Para muchas mamás que vivimos en clima frío el baño nos causa algo de temor. Las primeras semanas no bañamos al bebé porque no lo veíamos necesario, pero mi mamá, con razón, nos convenció de hacerlo rapidamente, teniendo todos los cuidados necesarios, pues el baño relaja al bebé. Y si. Siempre después del baño el niño duerme plácidamente.
  • Hay que asolear a los bebés. Gracias a este consejo, con el que mi mamá fue bastante intensa, mi hijo no sufrió ictericia (la enfermedad que los pone amarillos). En Bogotá nos los sacamos al aire libre para asolearlos pero dejamos que les pegue el sol por la ventana.
Sobre la teta
  • Para que un niño esté feliz y pueda dormir debe estar lleno. Teta a libre demanda como dicen los médicos. Siempre que el niño estaba cansón mi mamá me decía “dele teta mija” y santo remedio.
A la hora de dormir
  • Por más guerrero que queramos volver a nuestro hijo ( es decir, que se duerma en cualquier lado, con ruido, con musica, etc) a la hora de dormir hay que crear un ambiente tranquilo, adormecedor, es decir, bajar las luces, apagar tv, música, ruido, ponernos en disposición de dormir. Esto lo relaja y hace más fácil esta labor.
Para relajarlos
  • Este consejos es top: a veces el niño está inquieto y no tiene hambre, no tiene sueño, ni frio ni calor, simplemente quiere “patalear con libertad”. Así que lo que hacíamos (ahora lo haré yo siguiendo los pasos de mi mamá) era quitarle los pantalones y el pañal y dejar que moviera sus piernitas sin tener el incómodo pañal encima. El niño era feliz con esta actividad. Pataleaba por lo menos 20 minutos hasta que le daba hipo por el frío (si en Bogotá le da hipo varias veces al día).
A la hora de cambiar el pañal
  • Pilas porque cuando uno está cambiando pañal el bebé puede orinar o hacer popó. Caos. Pero mi mamá, en su infinita sabiduría me enseñó esto: cuando lo estamos cambiando se le pone un trapito tipo sábana (del tamaño de una cobija de bebé) atrás, en la parte donde termina la espada y empieza la cola y se pasa hasta la barriga, es decir, formando una tira de sábana que hace las veces de barrera (para que no se moje la ropa que tiene el bebé en el pecho. Y en caso de que se orine se tapa inmediatamente el chorro con esta sabanita. Esto además sirve para que el bebé no ensucie nuestra cama (donde los cambiamos todo el tiempo).
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