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Maternidad

¿En qué mujer me convirtió la maternidad?


Ser mamá transformó mi vida de manera radical y mi definición como mujer. A veces siento que sigo siendo la misma de hace dos años. Me gusta la misma música, sigo creyendo en los mismos ideales, en mi mente digo muchas groserías pero no las puedo pronunciar, cuando estoy con mis amigos, sin mi hijo, siento que soy la misma de hace 5 años, y aunque conservo los rasgos de mi personalidad que siempre me han definido, he tenido transformaciones definitivas y muy poderosas.


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Lo más importante es que ser mamá me volvió una mujer realmente solidaria


Yo, la verdad, ya no puedo ver a otra mamá en apuros y no correr a ayudarla. Es algo así como que se me prende un chip de empatía que no puedo ignorar. Hace poco me estaba subiendo a un avión, con mi bebé de 1 año, y en la puerta del avión otra mujer trataba de desarmar su coche con un bebé de unos 3 meses en brazos. Tuve que acercarme, poner a mi hijo en el suelo (ya camina, el problema es que camina por donde le da la gana sin precaución) y ayudarle a desarmarlo. No podés poner un bebé de 3 meses en el suelo. Lo sé porque lo tuve en mis brazos.

Pero no es una solidaridad solo con las mamás, que vendría siendo un acto excluyente. Es una empatía femenina. Un reconocimiento de todos los problemas que nos rodean como mujeres , de todo el machismo que cargamos hace tanto tiempo y que cada vez me sabe peor. Nos sabe peor en cualquier faceta de la mujer, obviamente también en la de mamás.

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Ser mamá me volvió menos prejuiciosa


A ver, partamos de que aunque le damos unas bases de crianza a nuestros hijos, y de que , en mi caso, amaría si mi hijo se convirtiera en un antropólogo , un ecologista o un biólogo, nadie me asegura que va a ser lo que yo deseo. Nadie. Y está bien. No soy dueña de sus decisiones. No soy dueña de nada. Posiblemente la educación que le demos en la casa repercuta en algún lugar de su pensamiento y nos recuerde siempre como quienes quisimos enseñarle a cuidar el planeta, a no derrochar y a ser muy simpático y empático, pero existe una enorme posibilidad de que mi hijo quiera desarrollarse en disciplinas opuestas a las de sus papás, como nos ha ocurrido a la mayoría.Eso me ha hecho re evaluar mis prejuicios. Ya no me parece tan estúpido lo que antes me parecía estúpido. Yo solo deseo, honestamente, que logre momentos de felicidad que le alcancen para suplir los de tristeza.

Yo solo deseo, honestamente, que logre momentos de felicidad que le alcancen para suplir los de tristeza.

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Ser mamá me volvió más descomplicada


Con la comida, con la ropa, con el aseo, con el orden de la casa, con la plata. Esto tiene ventajas y desventajas. Siempre que estoy en un lugar donde hay mujeres solteras las percibo más arregladas, que yo, más lindas, con mejor olor, con la ropa limpia. Yo a duras penas alcanzo a bañarme, escoger con decencia mi ropa y si está limpia, a los cinco minutos puede estar ya sucia. Pero no me costó poner en un segundo plano este tema, por ahora. Porque tengo otra prioridad. Sin embargo, confieso, que deseo que lleguen a mi esas ganas de vestirme mejor, de ponerme algo llamativo y llevarlo con alegría. Deseo no tener el pantalón lleno de sopa y tener una rutina que algunos días me permita usar botas con tacón.

Sin embargo, confieso, que deseo que lleguen a mi esas ganas de vestirme mejor, de ponerme algo llamativo y llevarlo con alegría. Deseo no tener el pantalón lleno de sopa y tener una rutina que algunos días me permita usar botas con tacón.

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Ser mamá me hizo valorar muchísimo más a mis papás


Pude entender que todo lo que hicieron por nosotros lo hicieron con las mejores intenciones, y lo que dejaron de hacer, sencillamente no estaba a su alcance, no estaba en su pensamiento. No les reprocho ya nada, porque entiendo la tarea compleja que es criar un niño tratando también de tener una vida propia que no solo esté determinada por la maternidad o la paternidad.

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Ser mamá me mandó a leer, a hacer más ejercicio, a comer más sano, a tener mejores hábitos

En serio. Tener un hijo me está convirtiendo en una mejor Mónica. Me parecía un cliché cuando lo escuchaba o lo leía. Me parecía que esa frase revestía una superioridad moral con la que cargaban orgullosos los papás. Y no. No es orgullo ni ego, es verdad. Me pasó. Me está pasando. Por él, yo quiero corregir muchos de mis errores, porque quiero que el mayor ejemplo que él reciba, que es el de sus papás, sea el más bueno. Por Dani quiero ser más sensible, quiero ayudar más a los que lo necesitan, quiero ser menos envidiosa, quiero leer más libros, quiero hacer más ejercicio, quiero sonreir mucho más cuando saludo, quiero impactar menos la Tierra, quiero ser más tolerante con su papá. Quiero que mi hijo me vea mejor de lo que soy porque quiero esforzarme por ser el mejor ejemplo de humano que él pueda tener.

 

Por él, yo quiero corregir muchos de mis errores, porque quiero que el mayor ejemplo que él reciba, que es el de sus papás, sea el más bueno.

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Ser mamá potenció mi creatividad


Esto no sé cómo explicarlo. Solo puedo decir que de manera natural se me ocurren ideas que no se me ocurrían antes y soy capaz de ejecutarlas. Seguro no me volvió más creativa sino que simplemente me llenó de fuerza para realizar esas ideas y no dejarlas solo en mi mente, como me pasaba antes.

Cambié. Ahora tengo un motorcito a mi lado que me lo exige. Bien venido.



Crédito fotos: Freepik

 

 

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