Maternidad

Le saqué el número celular a la ginecobstetra de la EPS, Hitch me quedó en pañales


Y no fue difícil . Ya me lo había advertido una amiga, “si le caes bien a la gineco te da su celular y le podés hacer todas las preguntas que querás, a la hora que sea, es el cielo”. Así son las cosas con la EPS, truculentas. Apenas me enteré de mi embarazo quise afiliarme al plan complementario y no me dejaron, por embarazada. Primera batalla contra las lágrimas y las hormonas. No la gané y lloré frente al asesor de corbata que digitaba mi apellido en el computador al tiempo que llamaba el siguente turno de la fila.

Así que debía seguir el protocolo de la EPS y continuar con mis citas regulares. Un mes con enfermería, otros con medicina general, otro con la obstetra (la especialista). Como solo tendría tres citas con ella en todo el proceso mi misión era clara:  sacarle el teléfono en nuestra primera cita, al mejor estilo de Hitch ( el personaje experto en coquetear que interpreta Will Smith en la película).

Yo iba con toda. Todas mis mañas de relacionista pública al ataque, bueno, me faltaron los tacones pues los abandoné desde el primer día de embarazo. Llegué muy sonriente a pesar de que ella llegó media hora tarde ¡media hora! en pleno horario laboral. Llevábamos una libretica con todas las dudas que nos había surgido en este tiempo y una a una las fuimos haciendo y tachando cuando encontrábamos la respuesta.

Mi misión era clara:  sacarle el teléfono en nuestra primera cita, al mejor estilo de Hitch ( el personaje experto en coquetear interpretado por Will Smith)

Charla va, charla viene, y me lancé -doc ¿usted en qué universidad estudió?-, le dije

– En la Nacional-

-Ah, la mejor universidad de este país, que chévere- lo dije en serio y la charla empezó a fluir. Nos dejamos ir, básicamente, y creo que con tantas preguntas que le hice no tuvo más alternativa. Finalizando la cita fue ella quien hizo la insinuación:

-Hagamos una cosa, te voy a dar mi celular, tú me preguntas si necesitas algo, contesto solo por las tardes. Cualquier duda que tengas me llamas- dijo. Música para mis oídos.

Creo que nunca me había sentido tan feliz por conseguir un número celular. Lo corroboré antes de cerrar mis apuntes, no podía tener lugar para el error, un 5 que pareciera 6, un cero de más… nada. Lo había conseguido, Hitch me quedó pendejo.



También le puede interesar

Sin comentarios

Deja un comentario