Maternidad

Mi clavícula cortopunzante V.S mi bebé


El primer golpe fuerte que se dio mi hijo fue con mi clavícula esquelética y pronunciada. Claro, por un descuido mío. Su llanto arrebatado me hizo reflexionar sobre las inminentes transformaciones de una mujer convertida en madre. De un momento a otro cambian las prioridades de una forma tan drástica que ni tiempo tuve de detenerme a analizarlas.


Foto Luis Rafael Gazabón

En mi período de embarazo jodí por varias cosas (digo jodí porque me tomaba en broma muchos de mis cambios corporales pero por ahí también me cuestionaban). En los últimos meses, cuando más engordé, desaparecieron las líneas pronunciadas de mi clavícula. Las dos prominentes líneas que adornaban mi pecho desde adolescente y que me hacía sentir esbelta, se refundieron entre la nueva carne que se acomodaba junto a mis hombros.

-¿Cómo puede engordar la clavícula?- le decía a mi mamá y a mi novio.

-Eso le vuelve a salir- decía mi mamá- como si se tratara de la flor de una planta que se renueva con el cambio de estación.

Y en medio de las risas y de lo ridícula de mi preocupación, extrañaba mis huesos porque siempre me habían acompañado y me gustaban. Una vez tuve a mi hijo y pasaron dos meses reapareció mi bendita clavícula. Feliz me miré al espejo un día y la reconocí. Como antes, como siempre, avisándome que mi cuerpo había vuelto casi a su estado normal. Contenta le mostré a mi novio, que no hizo mucho caso a mi dicha, en realidad es un tema muy trivial pero me sirvió para reflexionar.

¿Y les digo ahora para que me sirve tener una clavícula pronunciada? Para que mi hijo se golpee con ella. Lo levanté con descuido hace poco y su cabecita (que todavía no logra mantener firme) se clavó de frente contra mi hueso. Lloró fuerte. Como el día que le aplicaron las vacunas. Daniel es un niño fuerte. No llora mucho. Y este alarido se pegó en mi corazón.

-¡Perdón, perdón, perdóname!- fue lo primero que logré decirle.

¡Mi añorado hueso era ahora un objeto cortopunzante del que debía cuidar a mi pequeño! Si. El suceso con la clavícula me recordó que de manera intempestiva mis preocupaciones cambiaron. Casi ni cuenta me di. No me preparé. De sopetón mis intereses también se vieron transformados, claro, la esencia permanece y lo digo en serio aunque suene a frase de cajón. Sigo añorando irme de fiesta ya mismo a Rumbavana a bailar en esa pista y a sentir el charol de las sillas pegado sobre mis piernas.  Extraño las charlas bizantinas con mis amigos una noche entre semana. Me muero por una salidita al karaoke de la séptima. Pero esta transformación de mi vida y de mi cuerpo, aunque difícil de asimilar, poco a poco se va haciendo más natural.

Una de mis amigas me preguntó hoy si conocía una marca de ropa de renombre. Le dije que no. Aterrada me preguntó por qué, le confesé que últimamente me interesaba más conseguir el aspirador nasal suizo que saca más mocos que comprarme un nuevo pantalón.


“Ya me llegó el aspirador nasal, no veo la hora de estrenarlo.”


Siempre me consideré una persona que se adaptaba al cambio rápidamente. La maternidad puso a prueba mi poder de adaptación como ningún otro suceso. Ahí vamos, de la mano de un amorcito de dos meses que justifica hasta los cambios más abruptos.


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2 Comentarios

  • Responder
    Yuliana
    21 abril, 2018 at 9:34 am

    Moniii me encantó el artículo, aunque el cansancio, cambios corporales y demás sean medio eterno en los primeros meses, tener un BB es increíble. A veces llega la culpa por descuidos que se vuelven llantos inconsolables pero algo si he vivido con mi Juanita es que es una niña demasiado fuerte que no solo se ha pegado con mi pecho huesudo, sino con esquinas, bordes y hasta una pared, literal la llevaba alzada y por mí descuido su cabeza resorto literal contra la pared. Luego te sonríen como si nada, de eso se trata tambien, aprender a los totazos no es tan malo.

    • Responder
      Mónica Diago
      22 abril, 2018 at 3:13 pm

      Ay tu pequeña! si la he visto tan linda! con una pared? dios! total, luego se ríen y uno es el que más sufre. Te mando un abrazo, tenemos que presentar a estos dos!

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