Maternidad

Primos, la primera gran adquisición de tu vida


Mi familia en Cali es la propia familia de tierra caliente, alegrona, bullosa, que quiere celebrarlo todo. Tuve la fortuna de crecer con muchos primos lo que me hizo valorarla aún más. Los primos son una versión más amable de los hermanos, porque con ellos no convives, entonces no se comen tu cereal, ni tampoco te ponen a hacer mandados solo porque eres la menor, no te asustan; viven para jugar  contigo. Eso sí, los hermanos serán las joyas más valiosas de la adultez, serán irremplazables, pero en la infancia los primos son tus amigos favoritos. Los míos era Johana y Juanfer. Éramos tres inseparables. Dormir en la casa de Johana era visitar el paraíso porque en la nevera había todo lo que no había en mi casa: gaseosa, jamón, chorizo, ingredientes para hacer pizza, mecato.

Johana además tenía en su servicio de televisión Cartoon network así que nos acostábamos tarde y nos levantábamos temprano para ver “muñequitos” y comer Choco Krispis ¡Tener un canal donde solo pasaban dibujos animados era un sueño!

Juanfer era el niño del trio y por eso sufrió, en algunos momentos, los abusos de dos niñas buscando a toda costa convertirse en mujeres (con todo los clichés posibles). Nuestro juego favorito era el de las hermanas. No era otra cosa distinta a fingir este rol tooooodo el día. Claro, queríamos hablar de cosas “de mujeres”, fingir que teníamos un trabajo, un novio, unas tareas en las que no tenía cabida un hombre. Entonces Juanfer era el mensajero. Lo hacíamos entrar a nuestro juego solo para que nos trajera algún mandado, un paquete, una carta ¡pobre!  Pero no siempre fue así. Cuando empezamos a crecer los juegos fueron migrando y los tres hacíamos lo mismo, básicamente meternos a piscinas, trepar árboles, jugar con los respectivos amigos del barrio de cada uno y poco a poco ir contando las historias de nuestros amores y desamores.

Johana empezó a tener hijos hace casi una década, así que ha sido la encargada de ilustrarnos en el tema. Después, hace poco, fue el turno de Juanfer que se convirtió en padre este año y con quien he podido discutir el asunto con honestidad: “es un cambio brutal, pero es un cambio que te va a gustar casi desde el principio”, me dijo hace poco. Este pequeño mío tendrá, por ahora, tres primitos de primer grado: el hijo de mi hermano, Matías, que es un niño dulce, adorable, risueño, feliz y los hijos del hermano del papá, Lorenzo y Aurora, una parejita encantadora que se cuida, son amorosos, educados y sonrientes. Larga vida a los primos, que en épocas de hijos únicos (como esta) serán una compañía memorable para los niños.



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