Maternidad

Trataré de explicar eso del Instinto maternal


Empezaré por anotar que soy muy poco perceptiva con lo que está más allá de mi racionalidad. Entonces, ha sido difícil para mí creer en aquello que no puedo
explicar. Por ejemplo, mi espiritualidad llegó entrados mis 30. Mi novio, el papá de mi hijo, tuvo gran influencia en mi sin llegar a decirme algún día “tú debes creer”. Esto de las energías, los fantasmas, el instinto de supervivencia, el instinto de mujer, el instinto para los negocios, lo que suena a impulso humano difícil de explicar me queda grande.

Mi mamá si me hablaba del instinto maternal. Me decía que muchas cosas nacen de ahí. Incluso la crianza sería puro instinto, al igual que la lactancia (ese coco de las mamás porque ahora la lactancia es miedosa, viene con sangre, dolor, grietas, gritos) ¿Dónde quedaron esas imágenes de mamás dando pecho felices, plenas, con cara de estar recibiendo un masaje en un spa tailandés?



Y hoy, con mis 19 semanas de embarazo (4 meses y medio) he podido experimentar eso del instinto maternal. Lo tengo. Lo tengo desde que supe que
estaba embarazada. Todo comenzó con el café. Lo primero que escuché, y luego confirmé con el médico, era que el café en las embarazadas no permite que el bebé absorba bien el calcio. Y listo. Dejé el café. Mi ración diaria era de tres cafés al día.

El tinto era para mi felicidad. De hecho, una vez definí la felicidad como “tomar una taza de tinto con las personas que amo”. Pero sencillamente no quise ingerir más nada que pudiera, mínimamente, impedirle a este sujetico absorber el calcio que necesita para crecer (así otras mamás digan que no pasa nada). Claro, me tomo uno cada 15 días con mucha leche, pero conseguí de un momento a otro sacarlo de mi cotidianidad. Ojalá así fuéramos con los amores tormentosos.


“Yo, sin café, todos los días de mi vida”


Después llegó el tema de la dormida. Empecé a pensar que si dormía boca abajo lo iba a aplastar, a matar. Debo aclarar que yo solo sé dormir boca abajo. Puedo dormir incluso sin almohada, solo necesito una superficie donde reposar mi cachete y mis brazos. La solución a este nuevo hábito suena sencilla: “pues duerma de ladito”. No. No sé cómo dormir de ladito. No me gusta. Me duele la espalda y la cintura y las costillas. No logro conciliar el sueño de ladito.

Sin embargo, el día que noté que mi barriga era más grande (no significativamente, de hecho hay muchas personas que aún no notan mi estado) decidí empezar a dormir boca arriba. Y nunca más me voltié. Ni dormida, ni despierta. Eso sí, me costó un par de pesadillas y me invadía una envidia enorme cuando veía a mi novio feliz boca abajo sobre nuestro nuevo colchón, pero lo conseguí. Me costó más que dejar el café, pero ahí estoy, boca arriba con mi barriga.

No sé exactamente si el instinto maternal sea coger al niño antes de que se caiga al precipicio o llamarlo antes de que lo roben para decirle, pilas con ese care nea que te vas a encontrar volteando por la carrera 11 porque te va a sacar el Iphone que te compré de navidad y que yo nunca me compré pa’ mi.

Siento hoy que el instinto maternal es realizar sin mayor esfuerzo todo lo que sea beneficioso para este bebé que tengo adentro. Hacerlo con naturalidad, como si siempre hubiera sido así. No me cuesta. Me gusta porque me nace de las entrañas.


También le puede interesar

1 Comentario

  • Responder
    Anamaria López (nani)
    8 octubre, 2017 at 9:06 pm

    A esto me referia Mona … la sensibilidad del amor que solo una mamá construye con su hijo desde que se entera que será mamá….. no lo soy claramente !!! pero conozco el tema por mi profesión y con tus experiencias lo confirmo…. ser mamá realmente es un don jejejje …. abrazo Mona

  • Deja un comentario